jueves, 29 de marzo de 2012

Capitulo 20








Héctor está feliz acostándose con una chica muy hermosa. Se siente libre. Héctor cae al lado de la chica resoplando feliz.
--Eres fantástica.
Ella se muestra más fría. Se levanta y se empieza a vestir. Él enciende un cigarro.
--¿nos volveremos a ver?
--Si claro. Has quedado para comer conmigo y con mi esposo. Vas a conocer a nuestro hijo.
A Héctor se le congela la sonrisa. Salta de la cama desnudo y se enfrenta a ella.
--¿de qué va todo esto?
La chica lo mira con odio:
--Pues de la vergüenza que tengo que pasar cuando aún alguien me recuerda divertido que toda la escuela vio mi primera vez y que todo fue una apuesta de un hijo de puta.
Héctor mira a la chica con el rostro desencajado. Balbucea:
--Yo tú… ¿Quién eres?
Apenas le salen las palabras. Ella descarga toda su rabia contra él.
--Y también va de qué no quisiste ser el padre de nuestro hijo, bueno almenos lo vas a conocer. Tu amigo Marcos sí fue imbécil y sí creyó que era el padre y le pusimos Héctor en tu honor.
Ella ríe pero es una risa llena de dolor.
--Eso no puede ser cierto, ¡tú no eres María¡
María sabe que Héctor la recuerda porque es la esposa de Marcos, porqué ha oído hablar de ella no porque él la desvirgó.
--¡En la comida me dices, el virgencito de tu amigo cargó con la responsabilidad que te tocaba a ti¡
Héctor se lleva las manos a la cabeza. Quería hacer las cosas bien pero un pasado como el suyo no se puede olvidar fácilmente.
--¡Yo te pido perdón por lo que hice pero no tengo nada que ofrecerte, tú ahora tienes un hogar¡ ¿¿qué quieres de mí?
María lo mira con odio:
--¡Destruirte¡
Héctor traga saliva. No es capaz de decir nada. No sabe como disculparse.
--Es mejor mirar hacia adelante.
--¡No se me da la gana¡
A Héctor le da miedo la mirada de ella.
--Mi padre acaba de morir y ahora tengo mucho dinero, no necesito de Marcos, me puedo deshacer de él.
--¡eso no es justo, le harás daño¡
María odia a todo el mundo y lo que desea es que todos la pasen mal.
--¡Marcos fue tu cómplice, se merece sufrir¡
Héctor sigue desnudo, quiere convencer a María que no haga ninguna tontería pero ya es tarde. Héctor estaba tan caliente, que no se ha dado cuenta que María tenía el portátil abierto al lado del bolso. Todos han visto su polvo, todos se han enterado de la verdad. Héctor se empieza a vestir desesperado.
--¡estás loca¡
María ríe enloquecida. Héctor abandona el motel a medio vestir. Entonces María llora.

Por otro lado, Aaminah está esperando a un hombre en un apartamento.
--¿¿es que no piensa venir nunca? ¿¿porqué siempre lo tengo que esperar?¿y ni siquiera lo puedo llamar?
Aaminah no lo quiere reconocer pero la relación que tiene con ese hombre se parece demasiado a ser su amante. Los comentarios de Gina la hacen dudar:
--¿y si estuviera casado?
Ahora que no lo tiene delante piensa que no tiene sentido seguir con esa relación.
--¡Gina tiene razón, está relación o lo que sea no lleva a ningún lado¡
Lo que más le asusta es que su amante sea efectivamente casado y Héctor llegue a enterarse algún día y piense lo peor de ella. Don Héctor llega en ese momento.
--mi amor, ya llegué.
Aaminah se prepara para reclamarle, para exigirle que le diga si es cierto que es casado pero cuando lo tiene delante, cuando lo mira a los ojos, ve en ellos a Héctor. Lo besa. Y hacen ardientemente el amor. El hombre sale desnudo de la cama. Se siente orgulloso de haber dominado a esa chica tan joven y atractiva. Empieza a vestirse.
--¿porqué siempre te vas?
Don Héctor se sube los pantalones.
--sabes que trabajo, deberías agradecerme que hago un esfuerzo por venir a verte en vez de reclamarme.
--No te estoy reclamando, sólo quiero que pasemos un tiempo juntos, es que me llamamos, lo hacemos y te vas… ¿qué clase de relación es esta?
Aaminah habla tranquila aunque dolida. No está enojada aunque sí le sabe mal no tener con él la relación que le gustaría tener, una relación normal. Aunque no imagina que son padre e hijo, Aaminah siente la sangre de su Héctor en ese hombre y es por eso que no lo puede dejar.
--yo ya te he dicho que te puedes quedar a vivir aquí, así yo podría venir a verte más seguido.
--¿Cómo si fuera tu amante?
--¿qué tonterías dices?
El hombre se hace el ofendido para que no se descubra la verdad.
Don Héctor se muestra tan enojado que ella no se atreve a decir nada más. Le gusta estar con ese hombre que le recuerda tanto a su Héctor y no desea hacerlo enojar.
--No me hagas caso –dice ella.
Don Héctor sonríe satisfecho por haberse salido una vez más con la suya. Le guiña el ojo:
--Cuando pueda te llamo.
Él se va con una sonrisa mientras que ella se viste resignada.

Héctor llega a su casa. En la puerta ya lo espera Marcos. Se le tira encima.
--¡Eres un desgraciado, te voy a matar¡ ¡¡no quiero verte en mi vida¡¡ ¡¡ojalá te hubieras muerto tú en ese accidente¡ ¡¡Asesino¡
Héctor no se defiende. Le duele mucho el dolor de su amigo. Alberto está con él. Lleva sus maletas. Deja el apartamento. Héctor trata de disculparse, de qué le entiendan pero ninguno de los dos gemelos quieren escucharlo. Alberto sostiene a su hermano.
--¡Te puedes quedar con Maria pero Hectorcito es mi hijo. No te le acerques a él ni a mi¡
--¡Yo no quiero nada con María¡
Marcos se le escapa a Alberto. Tumba a Héctor de un puñetazo.
--¡Eres un cabrón¡
Marcos lo mira con odio y se va. Héctor, desde el suelo, mira a sus amigos lloroso. Alberto agarra sus maletas. Mira a Héctor decepcionado:
--La has cagado tío… --Alberto.
Hector quería hacer las cosas bien y ha lastimado a sus mejores amigos. Está deshecho. Marcos y Alberto lo dejan solo. Héctor siente que de nuevo es un miserable




No hay comentarios:

Publicar un comentario